domingo, 31 de enero de 2010

Una visión federal de la Sanidad. Ricardo Campos

Parece ser, y digo bien, parece ser que, poco a poco, se puede ir instalando el sentido común -"el trellat" como decimos por aquí - entre los diferentes responsables autonómicos de la sanidad.

De momento, y aparentemente acuciados por la expansión imparable de la llamada gripe A, empieza a cundir la sensación de que hay que arrinconar la lucha partidista a otros foros, y utilizar adecuadamente alguno de los preciosos instrumentos de, la aún poco desarrollada, Ley General de Sanidad como es el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Este Consejo Interterritorial, es un órgano consultivo y colegiado del Sistema Nacional de Salud en el que se encuentran representadas todas las Comunidades Autónomas. Pero de momento sólo ha servido como foro de enfrentamiento político y partidista, convenientemente instrumentalizado, para servir como arma arrojadiza de unas comunidades gobernadas por un determinado signo político contra el resto. Esto ha desvirtuado gravemente la finalidad que el malogrado Ernest Lluch, como ministro socialista de Sanidad, quiso imprimir al mismo en la Ley General de Sanidad, como elemento de consenso y de cohesión a un sistema de salud descentralizado hasta sus últimas consecuencias, con la única finalidad de acercar las decisiones sobre la salud a los ciudadanos.

Aunque parezca que ha transcurrido una eternidad desde que los españoles disfrutamos de un sistema absolutamente democrático, no hay nada más lejos de la realidad. Somos una democracia aún muy joven y que, por consiguiente, adolece de muchos defectos pero que, con la madurez, y si nos lo proponemos, conseguiremos adecuarla y homologarla con todas las democracias de nuestro entorno que cuentan con una reconocida solvencia.

¿Y qué es lo que nos falta para acercarnos a esas democracias? Algo muy simple, pero aparentemente muy difícil a la vez: la lealtad institucional. La grandeza de las personas, y por consiguiente de los representantes políticos, brilla con todo esplendor en los momentos difíciles y, bienvenido sea, pese al posible coste en vidas humanas, este momento difícil de la emergencia sanitaria provocada por la gripe A.

Es de agradecer pues, en este momento, la actitud de los Consejeros de Sanidad de todas las Comunidades Autónomas, que han comenzado por aparcar al fin la demagogia, y han optado por cerrar filas con el Gobierno, representado en la actualidad por Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad que, con una actitud humilde pero muy responsable, está consiguiendo un consenso admirable y muy profesional por parte de todos. Creo que se ha entendido el mensaje de que los virus no entienden de fronteras, y que en este momento, si no nos ponemos de acuerdo todos los que conformamos ese estado llamado España, estamos perdidos.

Bienvenido sea por tanto, lidere quien lidere este movimiento - el PP o el PSOE, CIU o PNV, etc. - el gobierno compartido, y que el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, de forma libremente consensuada y responsable, deje de tener por fin una eficacia limitada y que las decisiones adoptadas en su seno sean vinculantes aunque afecten a competencias transferidas. En resumen, avanzar hacia un Estado Federal.



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